Félix y el abuelo


Una vez Félix y el abuelo platicaban sobre la muerte, el abuelo le decía que no debía vivir solo, que podía morir y nadie se daría cuenta...Félix le dijo que si ya estaba muerto no sentiría nada, que si alguien pasaba por allí solo le echara tierrita encima... El abuelo no alcanzaba a comprender esa mentalidad... Ahora los veo sentados a la mesa, quien sabe, tal vez ya volvieron a saludarse...DEP

Rocío Miranda
7 de Septiembre del 2017

Nota: Relato tomado de una red social.

TE QUIERO PINCHE FÉLIX

En sus últimos ejercicios espirituales de mes, Félix S.J. Se encabronó con Dios.
Le reprochó entre otras cosas que habiendo tantos chavalos tan tiernos, cariñosos, amigables, trabajadores, etcétera; tuvieran que estar presos.
Él sabía o creía saber que sólo se puede estar preso (con sus propias palabras), por pendejos. Quizás sólo se refería a los presos — que como yo— éramos unos pobres diablos.
En fin, me decía que luego de harto tiempo de reproches hacia Dios, la única respuesta que obtuvo del Absoluto, fue un abrazo y un simple y llano TE QUIERO PINCHE FÉLIX.
Me lo contó todavía emocionado.
A mi EL VIEJO (Dios), siempre me ha apapachado con abrazos y cariñosos manifestaciones, aunque no tengo recuerdo alguno de haberme encabronado con Él.
Algún día quizás me permita volver a hacer ejercicios espirituales de mes y platicaremos la Divinidad y yo, de lo que queramos.
Cada cual hace su personal relación con Él.

Aarón Pérez
25 de Agosto del 2017.

Así fue como conocí a Félix Palencia S.J., hace exactamente 33 años


Aquella mañana dominguera me acerqué disimuladamente al coro del templo de la pinta* de Tijuana. Pretendía conseguir prestada una lira*. Me interesaba aprender a tocarla.
Vivía en ese tiempo el agosto de 1984.
Al finalizar la misa que acababa de oficiar, aquél tipo alto, güerejo, tatuado y disimuladamente calvo, bajó a la banca donde se acomodaban los cantantes y tocantes del tal coro.
Estaba yo inquietamente retirado de ese grupito de presidiarios conformados por El Borrego, El Pelo Chino y Armando.
Luego de algunos chistes medio albureros con los coristas, el tipo se acercó a mi.
¿Qué onda Carnal? me dijo con tono relajado. Mi silencio se dejó escuchar por algunos segundos. No te había visto por aquí, inquirió.
La primer palabra que iba a salir de mi boca no iba a ser para pedir un préstamo. Así que atiné a decir... Tienes pocos monos en el templo, le dije, señalando muros y altar.
El hombre era demasiado listo, además de parecer conocer demasiado bien a los presos, por lo que no se tragó (del todo) mi decir. En el fondo lo dicho por mi era una ofensa al catolicismo. Con que llamarles monos a las imágenes, debió haber pensado.
Tal vez si lees (en la biblia) Santiago 1-27, eso pueda responder tu pregunta me dijo.
No recordaba yo un libro en la biblia con ese autor. Descargó del atril, el grueso libro y me leyó el párrafo relativamente acordado.
Uummm, sí. Un poco sí responde a la pregunta, dije lentamente. Muy suficiente, concluí.
Pero la neta creo que a eso no viniste, balbuceó.
Pues al chile*, no, vacilé por un momento. Venía a ver si me prestaban una guitarra, me dejó continuar. No sé tocar ni madres, pero quiero aprender, le solté.
¡Borrego! le dijo a quien la hacía de director de coro. ¿Préstale la una lira a este carnal!
¡¿Qué pues Félix?! Refunfuñó ese joven a quien habían encerrado por daños contra la salud, léase, narco. ¿Como le voy a prestar una, si ni siquiera lo conozco.
Pues por lo mismo, préstasela. Le increpó el cura.
¡Ni madres!, volvió a renegar. Se la va a chingar*, acotó.
Que se la prestes te digo, si se la chinga traigo otra buey, le increpó.
Escuchaba (yo) aquel grosero diálogo entre cura y corista, atento... ejem... atóntito.
Así fue como conocí a Félix Palencia S.J.
Hace exactamente 33 años.

Aarón Pérez
11 de Agosto del 2017


Nota: Esto dice Santiago 1,27: «Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad y en no dejarse contaminar por el mundo»